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Infiniti QX60 Sport 2026: El “deportivo” que llegó pensando en el consumo

Especial para PASION AUTOMOTOR / LUIS FERNANDEZ /

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Después de años en los que el QX60 se sentía como el hermano responsable del Pathfinder, Infiniti le da un relevo generacional que no es revolución, sino evolución astuta.

El 2026 llega con un rediseño que estira visualmente la carrocería, baja el centro de gravedad y estrena el grado Sport como bandera. El comprador que Infiniti busca ya no es el que firma cheques en blanco por un Audi Q7; es el que ha conducido un Porsche Cayenne en una demo y luego ha calculado cuánto le cuesta la matrícula de los hijos.

Quiere tres filas de lujo real, remolque de 6.000 libras cuando toque la lancha y, sobre todo, no sentirse estafado cuando el marketing grita “deporte”.

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Arquitectura y Estética

Mirando de frente el Sport ya no parece el mismo crossover anodino. La parrilla negra con malla afilada, el paragolpes inferior más agresivo y las llantas de 20 pulgadas gloss black le dan presencia de QX80 en miniatura.

El emblema iluminado y los acentos oscuros completan el look, los tonos (techo Black Obsidian) rematan el paquete sin caer en el circo cromado.

Adentro, el Sport habla el idioma Shibui: elegancia del silencio. Cuero Dusk Blue en asientos y paneles de puerta, madera de fresno sin brillos baratos y techo negro que absorbe la luz.

Las dos pantallas de 12,3 pulgadas fluyen con naturalidad; Google built-in responde como un copiloto de verdad y no como esos sistemas que te obligan a repetir órdenes tres veces.

El Klipsch de 16 parlantes envuelve sin esfuerzo. Los asientos capitán de segunda fila son de serie y el botón único que desliza y vuelca la banca para acceder a la tercera fila es de esos detalles que te hacen perdonar muchas cosas.

No es el tacto de un Audi, pero tampoco te sientes dentro de un Nissan disfrazado. Es minimalismo inteligente que prioriza uso diario sobre postureo.

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Dinámica de Manejo

Aquí es donde el QX60 Sport revela su alma. El 2.0 VC-Turbo de 268 hp y 286 lb-pie no es un V6 que te empuja en el pecho desde 2.000 rpm. Resultado: al incorporarte a la autopista desde una rampa, hay un suspiro perceptible. El torque llega con ganas por encima de las 4.000 rpm, pero antes sientes que el motor está “pensando”.

Infiniti afinó el sonido para el 2026 y ya no suena como un gato ahogado; ahora ronronea con cierta dignidad. Aun así, el lag existe y se nota cuando vienes de un Porsche o un Audi SQ7.

La caja de nueve velocidades, en modo Sport, baja marchas con más ganas y mantiene las bajas más tiempo, pero en crucero constante se queda enganchada en tercera o cuarta a 2.500-3.000 rpm como si estuviera ahorrando gasolina en vez de divirtiéndose.

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El aislamiento acústico es correcto; el viento y la carretera se filtran menos que en el modelo anterior, pero el cuatro cilindros sigue recordándote, en aceleraciones fuertes, que aquí no hay seis cilindros cantando.

Sentencia Final

El QX60 Sport 2026 no te va a hacer soñar despierto en cada curva, pero te deja con la certeza de que Infiniti entendió algo que muchos olvidan: el verdadero lujo no es un motor que grita, sino uno que piensa. Y en este caso, piensa muy bien… aunque tarde un segundo en decírtelo.

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